La Costanera Sur

El destino no quiere un romance entre Buenos Aires y el río Hasta hace no muchos años la Costanera Sur era un remedo de playa para los porteños que se cocinaban en los tórridos veranos de la ciudad. Al asomarse al murallón, el agua marón del río más ancho del mundo, tentaba al más valiente. [...]

El rey del Carnaval

Boedo fue famoso por sus corsos, sus festejosy los bailes del Carnaval

El deán Segurola, la vacuna y su pacará

El deán Segurola, durante 20 años luchó contra la ignorancia, inoculando la vacuna antivariólica. Lo hacía al pie un pacará, en la quienta de su hermano Romualdo en las inmediaciones del (hoy) parque Chacabuco. La famosa quinta de Letamendi, expropiada en los tiempos de Rosas. El pacará resistió muchos años, dejando atrás unos combates y presenciando como sevenían los nuevos.

Un fenómeno de Boedo: el teatro

Si Buenos Aires ama desmedidamente al teatro, Boedo fue su pionera

Martina Céspedes

Invasiones inglesas y defensa, el papel de las mujeres.

Manuela Pedraza

Heroína de la resistencia popular en las invasiones inglesas

La gruta de los gatos

Un gasto sin provecho para el municipio ¿Qué quería representar esa obra “a la europea” en medio de la nada? Mientras crecía el conventillo de los inmigrantes nacía el de los gatos con ruidosas fiestas nocturnas. Cien años atrás ya existía el endémico basural porteño. Calificativos de la prensa y el pueblo. En 1857 se [...]

Los Terceros

Rios subterraneos, que aún ronronean para nosotros en noches serenas

Boedo: Sus Cafés. Tercera parte

Para Boedo, el Sur también existe: Ahí estaban “La Puñalada” donde paraba Julián Centeya; “la Tacita”, donde se detenían a tomar vino en taza los lecheros; la cervecería “Munich”con sus victroleras.

Y en la Cortada San Ignacio, el famoso Trianón, con sus sandwinchs de pavita…

En la esquina de San Ignacio ya no está “El Trianón”. En su lugar nació el café “Margot”, plasmado con magia parisina en el Buenos Aires al sur, ilusión que movilizó a nuestros poetas de antaño y nos sigue emocionando a los porteños de siempre.

Boedo: sus cafés. Segunda parte

La literatura y el arte boedense se acunaron en sus cafés. En 1930, en Av. Boedo desde México a Independencia, existían 68 locales donde funcionaban cafés, despachos de bebidas, bares automáticos y confiterías. Lugar de reunión preferido por los artistas y poetas.
El Café Biarritz que albergó a la Peña Pacha Camac. El “japonés”, reducto exclusivo de los hinchas de “Huracán” y de la gente de Editorial “Claridad”.

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